
Preguntar desde lo incómodo: Vanesa Restrepo y el periodismo que incomoda al poder
Entrevista escrita
¿Cuáles son los principales factores que perpetúan la violencia de género contra las
periodistas en Colombia?
Uno de los más determinantes es la falta de conversación. Muchas veces, cuando una
periodista denuncia, la respuesta que recibe va desde el miedo, el desconocimiento o, peor, la negligencia. Se le deja sola. Se le juzga. Se le pregunta qué hizo, cómo iba vestida, si había bebido. Y no se asume que estamos frente a un problema estructural que debería involucrarnos a todos. Esta aparente neutralidad por parte de los medios, lo único que hace es ponerse del lado del agresor. Eso es revictimización.
¿Cómo afectan estos escenarios al ejercicio periodístico de las mujeres en el país?
El miedo constante es una de las mayores consecuencias. Hay periodistas que han dejado de hacer cubrimientos porque saben que sus fuentes las acosan, las tocan, o les ofrecen información a cambio de favores sexuales. Esto lleva a la autocensura. Y sin las voces de las mujeres, no hay democracia completa.
La autocensura es una forma de censura que amenaza gravemente al periodismo. Además, muchas mujeres terminan dejando sus trabajos. La rotación de mujeres en salas de redacción, cabinas de radio o estudios de televisión es altísima.
¿Qué obstáculos enfrentan las periodistas al denunciar y qué cambios son urgentes?
Los estereotipos. Hay una tendencia a poner en duda la palabra de la víctima: se le exige
demostrar que es una “buena mujer”. Además, el sistema judicial no está preparado. Muchos jueces no comprenden qué es lo que están denunciando las mujeres. Preguntan: “¿Y cuál es el delito?” Como si todo se tratara de encajar en una tipificación. Y si la periodista no lo sabe, entonces le dicen que concilie con su agresor. No hay rutas claras. No hay canales de atención. Y muchas veces las instituciones responden: “Eso aquí nunca ha pasado”, cuando cualquier persona dentro de esas mismas instituciones conoce al menos un caso.
¿Qué papel deberían jugar los medios en la prevención de la violencia de género?
Un papel central. Lo que pasa en los medios se convierte en conversación pública. Si los
medios visibilizan el problema, si consultan expertas y dan voz a las víctimas, pueden
ayudar a crear conciencia. Pero no lo hacen, o lo hacen poco. Sobre todo si han sido
señalados por casos de violencia dentro de sus propias redacciones. Ahí, en lugar de hablar más, se callan. Y eso es un error. Porque prevenir también implica hablar.
¿Cómo combatir la normalización de la violencia de género en nuestra sociedad?
Con conversación. Con información. Leyendo, escuchando, interesándose. El Estado y las
empresas tienen una obligación, pero cada persona también tiene una responsabilidad.
Esto nos atraviesa a todos. Es necesario que cada quien, desde su entorno, empiece a
hacerse preguntas, cuestione lo que escucha, lo que dice, lo que permite.
¿Cómo manejar el doble discurso que muchas personas adoptan frente a este tema?
Si alguien se considera una buena persona, debe ser coherente. No puede ser respetuoso con una mujer en un entorno y luego hacer comentarios machistas con sus amigos. Y si alguien ve que otro está siendo violento, tiene que decirlo. Callar es ser cómplice. No podemos esperar que la solución venga solo del Estado o de la universidad. Este cambio empieza en lo más pequeño: cada uno de nosotros.
¿Qué debería hacer la academia para promover cambios reales frente a esta problemática?
Primero, reconocer que existe. Que es grave. Que afecta profundamente la vida de muchas personas, especialmente mujeres. Luego, abrir espacios de aprendizaje y formación. Celebrar iniciativas como la Semana Policarpa, pero también ofrecer condiciones para que las personas puedan participar: flexibilidad académica, herramientas, acompañamiento. Y, sobre todo, consultar expertas. Este no es un problema nuevo. Hay muchas personas que
llevan años trabajando en esto.
ENTREVISTA POR: JUAN DIEGO GARZÓN
ESCRITO POR: DIANA ISABELLA SANCHEZ BUSTOS
